CURSO DE MINDFULNESS
2º año

El Nivel II combinaremos el adiestramiento en mindfulness y compasión durante tres o cuatro fines de semana espaciados a lo largo del año, siguiendo la misma modalidad formativa en cuanto a método, programación, materiales, etc

El objetivo del segundo nivel es el establecimiento de una actitud más compasiva con nosotros mismos y con los demás en nuestra vida diaria.

Los contenidos en este nivel se refieren a

  • la construcción de la actitud compasiva
  • la profundización en la aceptación total de nosotros mismos, de los demás y las situaciones que nos rodean
  • responder adecuadamente al dolor y al sufrimiento, a la vez que apreciar las cosas buenas de nuestras vidas

Fechas del Nivel II

Todavía no hay fechas previstas para la siguiente formación de este nivel

Trataremos la compasión de una forma totalmente laica y experiencial. Sin embargo, vamos a emplear ciertos conceptos llamados “recursos de sabiduría” que vienen de la psicología evolutiva, la neurociencia y el budismo mahayana. A través de las épocas y tradiciones, se han creado muchos y diferentes enfoques para tratar el desarrollo de la compasión. Actualmente, hay una gran mesa redonda en marcha entre el budismo, la ciencia y la psicología sobre el significado y la aplicación de la compasión. Algunas personalidades de estos encuentros forman parte de nuestro equipo de formadores: en concreto, Paul Gilbert, Chris Germer  y Kristin Neff. En este curso vamos a explorar tal diálogo a través de nuestra propia experiencia y nuestro viaje para cultivar el corazón compasivo.

Se empieza por ser realista en cuanto a la formación en compasión, teniendo en cuenta la aceptación de la imperfección humana. Exploramos ideas tradicionales de la sabiduría budista y de la psicología evolutiva del modelo del profesor Paul Gilbert, especialmente útil para aclarar las bases científicas de la compasión. La neurociencia pone de manifiesto que tenemos tres tipos de sistemas emocionales (el que responde a las percepciones de amenaza, el del aferramiento a lo que queremos y un tercer sistema tranquilizador) de los cuales, el sistema tranquilizador es la puerta de entrada al desarrollo de la compasión. Las investigaciones neurocientíficas revelan que la capacidad de ser compasivos se halla interconectada en las neuronas de nuestro cerebro y que genéticamente estamos predispuestos a dar y recibir compasión, pero que debido a que nuestras tendencias conductuales reforzadas son solo las dos primeras, la puesta en marcha del tercer sistema (el tranquilizador) necesita de un plan de adiestramiento. La respuesta compasiva no se dispara como primera alternativa emocional.

También experimentamos con el concepto de Rob Nairn de “el caos compasivo”, aprendiendo que la compasión se trata tanto de un movimiento de inmersión como de tomar distancia en la a menudo desordenada e incómoda realidad, porque éste es el lugar donde la compasión poderosa, flexible y genuina se puede encontrar.

Seguimos familiarizándonos con nuestra experiencia propia del ser compasivo viendo cuáles son sus cualidades: la fuerza, la bondad y la sabiduría. Retomamos el ejercicio de “el observador” y “la corriente subterránea” tratando de elaborar una “preferencia consciente” de ser el observador compasivo de nuestras experiencias. Comenzamos a centrar nuestra atención sobre nuestra “corriente subterránea” con un profundo sentimiento de aceptación y apertura sobre lo que encontremos. La autocrítica es uno de los mayores obstáculos tanto para la compasión hacia uno mismo, como para ampliar nuestro círculo de compasión incluyendo a los demás.

Por un lado, hemos de cultivar la atención plena y la compasión y, por el otro, tenemos que aprender a tratar con el dolor y el sufrimiento de la vida real. Para ello, se introduce la idea de que los obstáculos pueden ser puntos de progreso si sobre ellos se aplica una práctica reflexiva. La cuestión es aprender a incorporar la compasión en la forma en que vivimos nuestras vidas. En esencia, esto significa estar en relación con el dolor de la vida, mientras a la vez nos hallamos firmemente establecidos sobre nuestros recursos de bondad y amor, viviendo una vida que no esté dominada por las preocupaciones egoístas. De esta manera, se aborda el tema de qué es la compasión inteligente y cómo puede servirnos en nuestra vida tal como es.