La compasión ayuda a evitar el burnout en el personal sanitario

Un nuevo estudio sugiere que el entrenamiento en compasión puede disminuir los efectos perjudiciales en la formación medica, sobre todo para aquellos propensos a la depresión

Parece ser que los internos que estudian medicina padecen a los tres años de su formación una disminución en la empatía y el trato con el paciente, así que un equipo de psicólogos han realizado un programa experimental, formando a un grupo de estudiantes en un entrenamiento en compasión.

Eligieron a dos grupos en la universidad de Emory; al primer grupo les formaron en Terapia Cognitiva Basada en Compasión (CBCT), y a otros los tuvieron en lista de espera. A ambos grupos les hicieron varios cuestionarios para valorar su nivel de compasión y bienestar personal.

La formación que realizó el grupo que realizó el CBCT fueron prácticas asociadas con la compasión, como una práctica del budismo tibetano llamada ‘lojong‘, así como también exploraron la naturaleza del sufrimiento, cómo se origina en nosotros mismos y en los demás, en la interdependencia, en las etiquetas que nos hacen ver a ‘amigos’ y ‘extraños’, y otras prácticas asociadas que inspiraban el deseo natural de compasión; de aliviar el sufrimiento.

Los resultados de estas pruebas mostraron los indicadores habituales a otros experimentos similares con respecto a la compasión, que no se vio reducida, sino que los niveles que  vieron una mejoría más significativa fueron aquellos que mostraban niveles importantes de depresión y soledad.

La autora del estudio, Jennifer Mascaro asegura que

No es la capacidad de ser empático o compasivo que nos lleva al sufrimiento de la depresión o el burnout en los médicos; es lo opuesto -los bloqueos a la compasión y la empatía- que llevan al sufrimiento.

Hay muchos más estudios que realizar, pero se considera que un entrenamiento en compasión es esencial para mantener el bienestar en los estudiantes de medicina.

 

El artículo original fue publicado en la revista de UC Berkeley’s Greater Good Science Center. Ver el artículo original.